EL DISCURSO “INVENCIBLE” DEL PRESIDENTE

Simpaticemos o no con el discurso de López Obrador, debemos reconocer que es su mejor arma, pues le ha permitido conectar con la mayoría de los mexicanos, a pesar de los graves problemas por los que atraviesa el país.

Si damos un paso atrás, AMLO, era el único candidato en 2018 que contaba con una narrativa clara, su equipo supo ejecutar la regla de oro de la comunicación: cifrar los mensajes en el receptor. Entendieron lo que su mercado quería escuchar, porque recordemos que las personas votan (o apoyan) con base en sus valores, a aquel con quien se identifican, muy por encima de sus propios intereses. La inmensa mayoría que votó por él, vió a AMLO no como a un político sino como a uno de los suyos que venía a “salvarlos”.

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Cambio de gobierno, cambio de todo

Eycom: Estrategia y Comunicación
Eycom: Estrategia y Comunicación

Existe una falta de continuidad en los proyectos por distintos gobiernos.

No se hará en Guadalajara el Mundial de Natación. Se había elegido a Guadalajara como la sede del evento y el gobierno argumenta que no se realizará por falta de recursos, aunque parece que más bien el gobierno no quiere heredar proyectos o deudas de administraciones pasadas, en especial si

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La mejor campaña de 2012 fue la de AMLO

Guillermo_Velasco

En Zona Tres Noticias, junto con Pablo Lemus, en el marco del Encuentro Internacional de Comunicación Política: “Comunicar para liderar” organizado por la Universidad de Navarra y la Universidad Panamericana con motivo del X Aniversario del Máster en Comunicación Política y Corporativa (MCPC), Guillermo Velasco Barrera habla sobre Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

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La Carrera electoral en México 2012

Les compartimos el artículo de Miguel Cravioto, Socio Consultor de EYCOM Consulting. Su escrito encabeza le edición 47 de la revista El Molinillo, boletín mensual de la Asociación de Comunicación Política (ACOP). Esperemos les guste:

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La mano que mece la cuna en las manifestaciones contra Peña

Las marchas anti Peña en varias ciudades del país, cuya génesis la encontramos en la visita del candidato tricolor a la Universidad Iberoamericana, constituyen la primera movilización relevante en el marco de las elecciones presidenciales en México. Las campañas hasta dicha coyuntura parecían no despegar y no se percibía en el ambiente la crispación y el debate propios de las batallas electorales.

Las referidas marchas –que por cierto tienen lugar a la par de marchas de apoyo a AMLO- irán a más y podrían encender un clima de opinión desfavorable para el PRI, partido que hasta ahora se había estacionado en una zona de confort debido a la considerable ventaja en la intención de voto del candidato del partido tricolor.

Sin menospreciar el proceder de muchos jóvenes de la Ibero y otras universidades que protestan de forma genuina contra Peña y contra el PRI, es importante preguntarnos sobre la mano que mece la cuna para orquestar de forma sumamente eficiente, una movilización juvenil anti PRI y anti Televisa, que se ha convertido en trending topic mundial y noticia principal en todos los medios de comunicación, incluida la empresa de Emilio Azcárraga.

La estrategia #MarchaYoSoy132 con todas sus variantes, e insisto, con todos sus destellos de espontaneidad,  si no promovida, ha sido catapultada por la izquierda mexicana, particularmente por los estrategas de López Obrador quien, de forma simbólica, dando su aval a los que han tomado la calle para golpear a Peña,  encabezó una concentración en la Plaza de Tlatelolco en la que rindió homenaje a los participantes en el movimiento del 68.

Sería difícil establecer un paralelismo entre el actual alzamiento juvenil anti Peña y la lucha del 68, aunque en ambos casos los jóvenes terminan siendo carne de cañón para servir a intereses políticos particulares. López Obrador sabe que no tiene posibilidad alguna de ganar las elecciones. Esta es la razón de que ha dejado de lado la línea discursiva de la “república amorosa” para comenzar una sutil pero consistente estrategia de crispación y polarización.

Las marchas contra el PRI y particularmente contra su candidato son tan sólo una muestra del escenario postelectoral que pretende configurar AMLO ante el inminente triunfo del PRI. Hace seis años, al perder contra Calderón desquició al DF y se autonombró presidente legítimo. Ahora busca que la asunción de Peña al poder suceda en un marco de crispación social con la juventud como protagonista.

Hay que decir sin embargo que no deja de ser una pena que a pesar de manifestaciones anti PRI como la referida, no se pueda evitar el triunfo del partido  que ha dado cobijo al “Gober Precioso”, a Montiel y a Romero Deschamps, entre otras “linduras”.

 

Guillermo Velasco Barrera

Socio Consultor EYCOM Consulting

El viraje de AMLO

Es evidente el cambio de estrategia de López Obrador como candidato único de la izquierda mexicana. El otrora “presidente legítimo” que mandó al diablo a las instituciones es ahora un “custodio de la ley”, el inquisidor de los empresarios se ha convertido de pronto en un defensor de la libre empresa, el enemigo número uno de Salinas de Gortari ha mandado señales de reconciliación al ex presidente mexicano, el que antes tomaba carreteras y quien sembró el caos en la ciudad de México durante meses para manifestar que no aceptaba el triunfo de Calderón, predica ahora el discurso de la república amorosa como un mensaje esencial de su campaña.

¿Es Andrés Manuel un líder mesiánico? Es posible. Muchos de sus desplantes pasados nos llevarían a pensar que el tabasqueño es otro Chávez, un líder populista, un megalómano, un dictador, etc.

Quien fuera calificado como un peligro para México es ahora una especie de pastor que convoca a su grey a un pacto nacional de amor y misericordia. Pero hay que decir que el nuevo discurso de AMLO no es futo de la locura o del proceder de un iluminado ¡Hay estrategia!

Los asesores del peje han pulsado muy bien la opinión pública y saben que en la psicología del mexicano cala hondo el mensaje religioso. No es que seamos precisamente un pueblo con gran solidez y formación religiosa, al contrario, tendemos colectivamente más bien al esoterismo, a la credulidad absoluta y a una moderna idolatría.

Pero estas características son justamente las necesarias para que prenda un discurso como el López Obrador. Los asesores de este político han detectado con claridad los flancos débiles de la sociedad mexicana, al menos en ciertas capas sociales, y han dado en el clavo al elaborar un mensaje sencillo, “amoroso”, conciliador, ambiguo, esperanzador, paternalista, una auténtica prédica religiosa que por momentos parece la de un pastor religioso.

Este discurso político fue el usado por Ollanta Humala en Perú y hasta cierto punto el utilizado por Fernando Lugo en Paraguay, quien antes de arribar a la presidencia era Obispo católico de una de las diócesis más importantes de aquel país.

En fin, López Obrador con esta metamorfosis que ha sufrido puede modificar entre una franja nada despreciable del electorado la imagen de agresividad e intolerancia que se ganó a pulso. Es evidente que es un político que contrario a lo que se piensa se pliega a una hoja de ruta y está haciendo exactamente lo que debe de hacer para lavar su imagen.

No hemos visto todo en este cambio de 180 grados que ha dado en su vida. Nos sorprenderán anuncios futuros que lo describirán como un católico modélico. Sus asesores han comenzado a correr la versión de que López Obrador sufrió una especie de conversión con el arribo de las reliquias del beato Juan Pablo II a México. ¡Vaya relato! Lo increíble es que muchos sentirán emoción ante “el milagro”. Pronto veremos concentraciones en las que la gente portará indistintamente la imagen de la Guadalupana junto a la del candidato de la Coalición “Por el bien de todos”.

Guillermo Velasco Barrera
Doctor en Comunicación Pública
Profesor de comunicación política de la Universidad Panamericana,        Campus Guadalajara.