7 elementos en comunicación que todo conservador debe tomar en cuenta al momento de defender la vida y familia de manera exitosa

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En el siglo en que todos los días se normalizan polémicas tendencias sociales, entre las cuales se encuentran, por supuesto, el aborto, las familias incluyentes, la fluidez de género, los vientres de alquiler y muchas otras más, no cabe duda que el candente debate está cada vez más expuesto.

Si se tiene en perspectiva la inclinación ideológica de los medios de comunicación con mayor renombre, la realidad es que la corriente conservadora las tiene todas de perder, pues aunque existan espacios para el debate y las manifestaciones, los conservadores suelen cometer los mismos errores de comunicación que únicamente les ganan los títulos de fanáticos o radicales.

A continuación se presentan siete elementos en comunicación que todo grupo o persona requiere para comunicar de forma efectiva los temas de vida y familia:

1. El debate se gana con argumentos no religiosos:

Es válido tener posturas con un fundamento religioso y se tiene el derecho a expresarlas como tal; sin embargo, al momento de entrar a la discusión con posiciones contrarias —que no necesariamente deben ser anticatólicas o de cualquier credo—, lo cierto es que los argumentos religiosos no son un elemento de debate contra aquel que no tiene creencia religiosa de algún tipo.

Esto no significa que se deje a un lado las creencias arraigadas. Al contrario, se debe estar consciente de que existe armonía entre el fondo de lo que dicta la enseñanza de los códigos de las principales religiones y lo que se puede saber a través de la razón sobre la naturaleza del hombre, su relación con los demás y con el mundo. No se trata necesariamente de renunciar a los argumentos religiosos, sino de reformularlos y aterrizarlos en algo que no se puede refutar: los datos duros. Para ello se debe recurrir a la investigación, a la estadística y las ciencias fácticas para después concretar las interpretaciones que validen la postura.  

Así lo han hecho académicos y figuras públicas con los temas más controversiales, como la profesora española Alicia V. Rubio con su libro Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres (2017), en donde aborda la ideología de género y la desmiente desde los campos de la antropología, anatomía y neurofisiología.

AliciaRubio_HazteOir_300417Alicia V. Rubio. Foto: Házte Oír.

2. Evitar ser reactivo o caer en provocaciones:

No es ninguna sorpresa que, al quedarse sin argumentos sólidos o por simple gusto, los activistas liberales opten por provocaciones verbales o físicas. Estos ataques van desde los clásicos argumentos ad hominem hasta agresiones tan creativas como lanzar pintura o huevos sobre los expositores —mientras se dicen abanderados del amor y combatientes del odio, claro está.

Así sucedió con Ignacio Arsuaga y el autobús de la libertad de Hazte Oír a lo largo de toda España, con el cual se pretendía reclamar el derecho de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos, a la vez que se reprobaba las leyes de adoctrinamiento sexual introducidas en distintas comunidades autónomas del país.

Durante la campaña tanto Arsuaga como varios miembros de su equipo, fueron víctimas de numerosas agresiones verbales y físicas, mientras recorrían las ciudades más importantes de España, entre ellas Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga y más. Meses más tarde, el autobús de la libertad pasaría a desfilar por las calles de Estados Unidos, México y Colombia.

Arsuaga, un hombre acostumbrado a aparecer en los medios con titulares poco favorecedores, sabe cómo actuar: primero, no atentará contra nadie porque va en contra de sus propios principios y valores; y segundo, no devolverá la violencia porque está consciente que los medios lo condenarán inmediatamente, y con justa razón, pues toda violencia es inaceptable. Pero a propósito de la comunicación, se debe ser inteligente, conservar la entereza y no morder el anzuelo de las provocaciones y de las discusiones sin sentido ni salida.

IMG-20170307-WA0011-696x392.jpgIgnacio Arsuaga frente al Autobús de la Libertad. Foto: Actuall

 

3. Tener visión estratégica

Algo que ha caracterizado a la defensa conservadora, ha sido su capacidad de respuesta y movilización ante eventos polémicos. Así sucedió cuando se planeó introducir la ideología de género en las aulas de clase y se convocó a la Marcha por la Familia en distintos países de Latinoamérica entre los años 2014 y 2016, como México, Perú, Chile, Ecuador, Panamá, entre otros. Los números son prueba de la capacidad de convocatoria de la causa, la cifra de asistencia en algunos eventos llega hasta los 750,000.

Sin embargo, la pregunta es, ¿y después qué? La comunicación efectiva no sólo requiere de un acuerdo común en el mensaje de fondo —el cual también ha hecho falta, pues en entrevistas a los asistentes de las marchas es posible darse cuenta que muchos no saben realmente de qué va el asunto—; sino también del desarrollo de un planteamiento estratégico para antes, durante y después de las movilizaciones, con propósitos puntuales y un cronograma específico. Éste es uno de los errores más grandes del movimiento conservador, pensar para resolver el momento y no para moldear el futuro.

marcha_guadalajara_jaliscoMarcha por la familia en Guadalajara, Jalisco, México. Foto: Frente Nacional por la familia.

 

4. Fomentar la especialización

Si bien los temas de la agenda liberal —promovidos desde ámbitos muy pequeños hasta organismos tan grandes como la ONU— atañen a todos, la realidad es que difícilmente se alcanzará la formación necesaria para entrar en debate y salir con victoria en cada uno de ellos.

Es por esto que la especialización es fundamental para el crecimiento, consolidación y eventual éxito de la postura conservadora, ya que se aleja de los peligros de abarcar mucho y apretar poco, y además construye una lista de exponentes fuertes, constantes, líderes de opinión, que recabarán una gran cantidad de material académico para compartir y saldrán a hablar al público cada vez que sea necesario.

En este grupo de líderes de opinión, actualmente se puede ubicar a grandes personalidades jóvenes, como el comentador político Ben Shapiro en Estados Unidos, quien en diversas universidades —de corte liberal, hay que decir— ha hablado sobre la comunidad transgénero y su movimiento de derechos civiles. En Chile, el abogado Julio Isamit, quien ahora compite para ser diputado por Santiago, se pronuncia contra el aborto en los más altos órganos de su nación. También en Chile, Jorge Acosta, director ejecutivo de Res Pública, argumenta en contra de la despenalización del aborto en la poderosa cadena CNN Chile.

maxresdefault copy copyBen Shapiro en la universidad de State Ferris durante una sesión de preguntas y respuestas. Foto: Legal Insurrection.

 

5. No tener miedo de alzar la voz

La espiral del silencio, propuesta por la politóloga alemana Elisabet Noelle-Neumann, habla sobre cómo la opinión pública sirve como instrumento de control social, de manera que enuncia qué conductas son aceptables o no. Las personas sumergidas dentro de este contexto social, casi con nula resistencia, terminan por adecuar su conducta a las opiniones predominantes. La espiral, mientras se dibuja, se hace cada vez más pequeña, con lo que representa que las opiniones minoritarias son prácticamente ahogadas o enmudecidas por las opiniones de la mayoría.

Es evidente que en los tiempos de ahora la opinión favorecida —explotada ampliamente en los medios— se inclina a la promoción de los derechos de las minorías, en ocasiones pisoteando los derechos de los otros. Este tipo de fenómenos perpetúan la espiral del silencio sobre el movimiento conservador, lo mantienen en las sombras y cada vez que intenta salir de ahí es masivamente condenado.

Lo cierto es que no existe manera de evadir ese obstáculo. Ésta es una lucha que no se gana ocultándose detrás de una computadora. Lo que debe caracterizar al movimiento conservador es, que a pesar de que la opinión pública está en su contra, sale y enfrenta el debate, porque quiere ser parte del debate, está dispuesto a recibir los golpes del debate.

Esto no significa que todas las batallas sean productivas, es necesario escoger con inteligencia. Ben Shapiro en su libro How to debate leftists and destroy them: 11 rules for winning the argument (2014) menciona que existen sólo tres ocasiones en las que vale la pena discutir con un liberal: cuando es absolutamente necesario —tu calificación depende ello, por ejemplo—, cuando encuentras a un liberal con genuino interés de escucharte y comprenderte; y finalmente cuando tienes un público en frente. De lo contrario, lo más probable es que se entrará en una discusión viciada.

6. Comunicar requiere tiempo y presupuesto

Los movimientos sociales exitosos logran su victoria gracias al esfuerzo interminable de sus miembros. Conciben cada ámbito de su vida como un campo de batalla, porque saben que no se puede ser conservador de medio tiempo y además trabajan para conseguir los recursos que le darán voz a su mensaje. Porque comunicar cuesta, y cuesta bastante.  

Tan solo en Estados Unidos, la sonada organización sin fines de lucro Planned Parenthood, acusada los últimos años por la venta de miembros de bebés abortados, en el 2014 recibía 528 millones de dólares del gobierno federal estadounidense. Es comprensible que exista tan exorbitante apoyo cuando el aborto es promocionado las 24 horas del día, con campañas pro-choice tanto en medios tradicionales como digitales, así como con apariciones de celebridades del tamaño de Olivia Wilde, Emma Stone, James Franco, entre otras.

Al movimiento conservador le han faltado estos dos elementos: el tiempo y el presupuesto. El primero, porque como se enunciaba en el apartado tres, se ha optado por salir a las calles sólo cuando ocurre un evento polémico —a resolver el momento, no el futuro—, a diferencia del movimiento liberal que ha hecho la promoción de su mensaje, la rutina de todos lo días.

Y el segundo, porque se cree que la bondad del mensaje será suficiente para impactar a las masas, cuando en realidad se necesita de altavoces efectivos —usualmente de gran costo— para que así suceda.

7. Profesionalismo ante todo

Está prohibido improvisar. El secreto de un movimiento organizado reside justamente en su capacidad de consenso ideológico y ordenamiento de sus acciones con mira estratégica. De lo contrario, no sólo expone la carencia de estructura, sino que también desacredita sus intenciones.

A todo esto debe añadírsele la virtud de la constancia, pues poco valdrá el esfuerzo si se cumple de manera aleatoria con los puntos anteriormente mencionados. La constancia posteriormente consolidará la cohesión del movimiento conservador y una vez llegado a ese momento, no habrá oposición liberal que pueda detenerlo.

Un comentario en “7 elementos en comunicación que todo conservador debe tomar en cuenta al momento de defender la vida y familia de manera exitosa

  1. Cuanta razón y fundamento tiene esto y así es en muchos ámbitos,no es solo el apasionamiento ,sino el fundamento y es hablar de Dios,sin mencionarlo a Él

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