La verdadera imagen corporativa

En el mundo empresarial se escucha con frecuencia la expresión imagen corporativa, un término que se ha asociado a la creación de la imagen gráfica de una empresa o negocio, como un logotipo, los colores institucionales, el diseño gráfico de la papelería, etc.

Lo cierto es que “Imagen Corporativa” va mucho más allá del diseño gráfico de una empresa y ese es un error que muchas empresas, pequeñas o grandes, cometen con frecuencia y los lleva a que sus consumidores no se identifiquen con una marca o producto.

Entender la imagen con un concepto más amplio

Hablar de imagen no sólo tiene que ver con una fotografía o un diseño, es un término que en las empresas debemos de entender como la percepción que tienen nuestros públicos (consumidores, proveedores, sindicatos, gobierno, etc.) sobre nuestra institución. La imagen es aquello que se generan las personas, cada una de ellas, en sus cabezas sobre cualquier cosa. Claro está que el diseño gráfico, colores y demás ayudan a que nuestros destinatarios se generen una idea más concreta de nosotros pero encierra mucho más que eso.

La imagen se compone de varios elementos como, el clima de trabajo, las oficinas donde se labora, el trato al cliente o proveedores, la filosofía, etc. Es un error creer que el consumidor es lo suficientemente ignorante como para que forme un juicio hacia nuestra empresa o negocio sólo a través de nuestra imagen gráfica.

Entender la imagen como una labor estratégica

La imagen es tan importante que de ésta depende nuestra reputación, por lo tanto le debemos de dar la importancia que ésta se merece.

Sin demeritar el trabajo de los diseñadores, la labor de la construcción de la imagen va mucho más lejos de esa área de trabajo. Para esta labor se requiere pensar de forma estratégica, combinando la labor de comunicación, a través de la elaboración de un plan de acción con los diferentes públicos; de marketing, con una visión de las necesidades del usuario final y no con un enfoque miope de responder sólo a las expectativas internas; con relaciones públicas, para trabajar la imagen de nuestra institución uno a uno con personajes y organismos que así lo requieran; y claramente desde el punto de vista del diseño gráfico que termina por empaquetar la estrategia.

Para recordar

La imagen se genera y no se proyecta. Esto quiere decir que, al final de todo, quien manda es el destinatario porque él y sólo él es quien se puede hacer una imagen de nuestra empresa, producto o de lo que sea. Quien está consciente de esto entiende que trabajar en la imagen de una institución es una labor estratégica de la más alta importancia y no un mero trabajo de diseño gráfico.

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