Opinión de muchos, consuelo de tontos

Obama Peña Nieto Cristina Francisco Papa Benedicto

Después de la elección del Cardenal Bergoglio, ahora Papa Francisco, encuentro una serie de similitudes en el hecho de cómo se codifica la opinión pública en torno a la política o a la elección del Papa, hechos tan simples o mejor dicho, simplistas, que afectan la forma de ver a una persona pública.

Hagamos un poco de memoria. Hace 8 años se eligió a Benedicto XVI como el máximo jerarca de la Iglesia Católica, un Papa listo, leído, capaz, pero con el “defecto” de tener un carisma escondido, que poco a poco fuimos descubriendo, además tenía un semblante serio y recio, como muchos alemanes.  Estas características superficiales, como el semblante o su “capacidad” de caer bien a la primera hicieron que en la opinión pública se percibiera un cierto recelo hacia él, no obstante ahora es un Papa (Emérito) muy querido.

Ahora toca el turno de un Papa sonriente, humilde y carismático que ha despertado el cariño y aceptación de la opinión pública y que se los ha ganado con acciones como la de subirse a un bus en lugar de la limusina o ir a pagar, ya como Papa, la residencia que le había servido días antes como cardenal durante el cónclave. No digo que sean acciones populistas, porque no lo son, sino que de cara a la opinión pública la imagen es más relevante que el contenido.

Con esto no digo que Francisco sea peor que Benedicto XVI, sino que a un día de haber sido elegido cada uno de ellos, a uno se le veía mal y a otro ya se le amaba cuando, para ser francos, 99% de los que seguían la noticia no le conocían ni por su nombre de pila.

Pero este fenómeno no se limita a las elecciones papales, en la política pasa igual, la gente vota a personas sin conocerle, con el sólo mérito de caer bien, de ser bien parecido o tener una sonrisa afable.

La gente regala sus beneplácitos a acciones de gobierno que brillan por su calidad mediática sin saber si es algo que le beneficia a su comunidad y los gobernantes lo capitalizan con acciones que “revistan” su mandato, cambiando lo importante por lo atractivo.

Al ser un consultor en comunicación política probablemente me esté dando un tiro en la rodilla al decir todo esto, pero como en toda profesión, estamos obligados a actuar apegados a la verdad, buscando el bien, no sólo de nuestros clientes sino de la comunidad en general.

Así que antes de votar por alguien, de depositar tu confianza en algún político o decir que este Papa sí es bueno solo por su sonrisa y porque le gusta viajar en camión, vale la pena que nos hagamos de más información para que nuestra opinión tenga valor y no sea únicamente el reflejo de una sociedad carente de análisis.

Rodrigo Solá

Socio Director de EYCOM Consulting

Consultor en comunicación, experto en retórica política e innovación

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